Según su definición el Reencuentro es el resultado de reencontrar o reencontrarse (encontrar nuevamente, recuperar algo que se hallaba perdido). Puede tratarse de algo físico (material) o simbólico, de acuerdo al contexto.

El Centro de Egresados planifica anualmente un día para que TODOS los egresados y exalumnos de la E.I.D.F.S. vuelvan a las instalaciones de la escuela. La idea es volver hacer adolescente por un día.

Un egresado escribió de ese dia:

Volver a recorrer los pasillos de la escuela y volver a sentir esas sensaciones de Recordar lo que fue mi primer día. Entrar rumbo a lo desconocido, junto a desconocidos que, como yo, vaya a saber qué tenían en sus mentes, y en sus corazones, claro está.

La memoria es noble y trae hacia el presente esa esquina de Aberastain y Mitre que aún conserva el aroma de los cigarrillos fumados en secreto. Y los bancos de la plaza que mantienen los abrazos y los besos del primer amor. Las calles cortadas por algún grito de rebeldía de quien se aferra a lo justo para combatir lo injusto. Los laboratorios que alumbraron las mentes para proyectar el desarrollo de una provincia y de un país. Y los talleres abarrotados de guardapolvos marrones o grises aprendiendo cómo se produce un futuro.

¿Y quién se olvida del rigor del Pelado Tortoza, o esa mezcla de sabiduría y temor que nos infundían los Posleman? ¿Y la paya Doncel y su genial locura? Spaner y su historia universal contada en primera persona, los Araya y otros tantos más.

Si tuviera que contar una historia, frente al escritor diría: “Yo fui a la Industrial, ponga eso señor. Si, si, póngalo, insisto. Le voy a decir, en mi tierra, de dónde yo soy, es un orgullo ser de la Industrial.  Pongalo señor. Allí tuve los mejores años de mi vida, conocí a quienes hasta el día de hoy son mis amigos, conocí a mis amores y a quienes me despecharon también. Ponga que me hice la chupina como le decimos en San Juan. Que esa primera vez la adrenalina corría por mis venas, aunque ni sabía que existía esa palabra. Ponga que cuando me sacaba un dos, no sabía cómo volver a mi casa a contarles a mis viejos. Pero también, que cuando me saqué el primer diez aprendí lo que estar orgulloso de uno mismo. Ponga que acá, en este maravilloso lugar, aprendí muchas cosas, pero sobre todo a vivir”.

Y hoy nos reencontramos. Significan muchas cosas volver a verse. Sentir los abrazos que el tiempo se encargó de alejar, pero que nunca desaparecieron. Significa recordar a los que ya no están y regalarles una sonrisa. Reencontrarnos es estar más viejo, más canoso, más gordo, sensible, familiero. Más humanos ¡Reencontrarnos es saber que, a pesar de los años, 50, 40, 30, 10! ¡Qué me importa! A pesar de eso, seguimos siendo nosotros mismos.

¿Cuánto más se puede querer en ésta vida? ¿Cuánto más puede uno aferrarse constantemente a un recuerdo imborrable? Creo que dar una respuesta, sería redundar. Pensé mucho sobre todos estos años, sobre las cosas que me pasaron acá, sobre las cosas que nos pasaron acá, en este lugar, sobre estos pasillos, y me vi envuelto en mil sensaciones. Y además pensé…que seremos por siempre inolvidables.

Martin Mendez Egresado Promocion 1993

 

YO FUI A LA INDUSTRIAL, PONGA ESO SEÑOR

“Y hoy que enloquecido vuelvo, buscando tu querer…”, dice la canción. Obvio que la letra del Flaco Spinetta, hace referencia al amor hacia una persona especial. Pero pensé mucho sobre todos estos años, sobre las cosas que me pasaron acá, sobre las cosas que nos pasaron acá, en este lugar, sobre estos pasillos, y me vi envuelto en mil sensaciones. Y me dije ¿Por qué no puedo también sensibilizarme con ésta canción y pensar en mi querida Industrial? Todavía tengo el recuerdo del primer día. Entrar rumbo a lo desconocido, junto a desconocidos que, como yo, vaya a saber qué tenían en sus mentes, y en sus corazones, claro está.

La memoria es noble y trae hacia el presente esa esquina de Aberastain y Mitre que aún conserva el aroma de los cigarrillos fumados en secreto. Y los bancos de la plaza que mantienen los abrazos y los besos del primer amor. Las calles cortadas por algún grito de rebeldía de quien se aferra a lo justo para combatir lo injusto. Los laboratorios que alumbraron las mentes para proyectar el desarrollo de una provincia y de un país. Y los talleres abarrotados de guardapolvos marrones o grises aprendiendo cómo se produce un futuro.

¿Y quién se olvida del rigor del Pelado Tortoza, o esa mezcla de sabiduría y temor que nos infundían los Posleman? ¿Y la paya Doncel y su genial locura? Spaner y su historia universal contada en primera persona, los Araya y otros tantos más.

Si tuviera que contar una historia, frente al escritor diría: “Yo fui a la Industrial, ponga eso señor. Si, si, póngalo, insisto. Le voy a decir, en mi tierra, de dónde yo soy, es un orgullo ser de la Industrial. Pongalo señor. Allí tuve los mejores años de mi vida, conocí a quienes hasta el día de hoy son mis amigos, conocí a mis amores y a quienes me despecharon también. Ponga que me hice la chupina como le decimos en San Juan. Que esa primera vez la adrenalina corría por mis venas, aunque ni sabía que existía esa palabra. Ponga que cuando me sacaba un dos, no sabía cómo volver a mi casa a contarles a mis viejos. Pero también, que cuando me saqué el primer diez aprendí lo que estar orgulloso de uno mismo. Ponga que acá, en este maravilloso lugar, aprendí muchas cosas, pero sobre todo a vivir”.

Y hoy nos reencontramos. Significan muchas cosas volver a verse. Sentir los abrazos que el tiempo se encargó de alejar, pero que nunca desaparecieron. Significa recordar a los que ya no están y regalarles una sonrisa. Reencontrarnos es estar más viejo, más canoso, más gordo, sensible, familiero. Más humanos ¡Reencontrarnos es saber que, a pesar de los años, 50, 40, 30, 10! ¡Qué me importa! A pesar de eso, seguimos siendo nosotros mismos.

¿Cuánto más se puede querer en ésta vida? ¿Cuánto más puede uno aferrarse constantemente a un recuerdo imborrable? Creo que dar una respuesta, sería redundar. Pensé mucho sobre todos estos años, sobre las cosas que me pasaron acá, sobre las cosas que nos pasaron acá, en este lugar, sobre estos pasillos, y me vi envuelto en mil sensaciones. Y además pensé…que seremos por siempre inolvidables.